La democracia se define por su dualidad entre el consenso y el conflicto, donde la búsqueda de acuerdos se enfrenta a la lucha por el poder. Esta situación genera momentos de incertidumbre sobre quién ejerce el poder, lo que da lugar a enfrentamientos entre proyectos antagónicos. La conflictividad es una característica inherente de este sistema, que se manifiesta en distintas formas de acción política.
El periodismo crítico juega un papel esencial, actuando como un pilar de la democracia y desafiando a quienes intentan monopolizar la verdad. Los partidos políticos utilizan estrategias de combate en tres frentes: territorio, sistema político y medios de comunicación, lo que revela una dinámica de lucha constante.
Además, se destaca una segunda dimensión de la lucha política, que se centra en la creación de un discurso hegemónico. Este proceso busca unificar diversas particularidades en un marco común, permitiendo a un discurso particular convertirse en el dominante. La guerra discursiva redefine significados y percepciones, afectando la interpretación de la realidad en el ámbito político.