El próximo domingo se llevará a cabo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, donde se definirá quién asumirá la presidencia del país. Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente, busca mantener su cargo tras finalizar en segundo lugar en la primera vuelta, obteniendo el 45,16% de los votos válidos. Su principal rival es Flávio Bolsonaro, quien alcanzó el 47,03% y es hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por conspirar para alterar los resultados de las elecciones de 2022.
Lula, con casi 50 años en la política, se enfrenta a un contexto complicado: la polarización social ha aumentado, y se han reabierto investigaciones por corrupción en su contra. Este sería su cuarto mandato, lo que lo convertiría en el primer presidente brasileño en ser elegido democráticamente para cuatro períodos, pero también en un desafío significativo, especialmente a sus casi 81 años y tras haber luchado contra el cáncer.
Las elecciones reflejan un clima tenso en el país, donde la derecha ha resurgido con fuerza en América Latina. La definición del próximo mandatario será clave para el futuro político de Brasil en un panorama de creciente división y confrontación.