La senadora Patricia Bullrich ha intensificado sus movimientos políticos al insinuar una posible candidatura presidencial, generando tensiones dentro del espacio oficialista. Esta estrategia busca forzar a los hermanos Milei a tomar una decisión sobre su permanencia en el partido. Según un dirigente cercano, Bullrich prefiere ser expulsada en vez de ser vista como la responsable de una ruptura, temiendo las repercusiones de un escenario similar al de Chacho Álvarez.
En los últimos días, Bullrich ha cuestionado públicamente las posturas económicas de Milei, aunque sigue asistiendo a reuniones políticas con una actitud aparentemente neutral. Su entorno contempla varias opciones para su futuro político: competir en las PASO, esperar que el presidente se retire por desgaste, o ser expulsada, lo que le permitiría consolidar su propia candidatura con el apoyo de gobernadores más moderados.
El equipo de Bullrich considera que romper con el partido sería perjudicial para sus aspiraciones, ya que podría dificultar su posicionamiento como una opción viable frente a Milei. Por ello, la senadora está dispuesta a mantener las internas abiertas en el proceso electoral, a pesar de los esfuerzos del jefe de Gabinete, Diego Santilli, por eliminarlas.