Un reciente informe del banco de inversión Morgan Stanley analiza el posible impacto de un aumento del 10% en el precio del petróleo en Argentina. El estudio, dirigido por el economista Fernando Sedano, sugiere que este incremento podría tener efectos mixtos: por un lado, se prevé un impulso en las exportaciones energéticas, mientras que, por otro, se anticipa una mayor presión sobre la inflación.
Actualmente, el sector energético representa cerca del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, con el crecimiento impulsado en gran parte por el desarrollo de Vaca Muerta. El informe estima que el superávit comercial argentino podría mejorar en aproximadamente 800 millones de dólares si se materializa el aumento en el precio del crudo, además de proyectar un crecimiento adicional del 11% en la producción petrolera para 2026.
A pesar de los posibles beneficios en las exportaciones, el informe también advierte sobre el riesgo de un aumento en los precios internos, ya que un incremento del petróleo podría sumar entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales a la inflación, dependiendo del traslado de precios al consumidor. La economía argentina es especialmente vulnerable a estos cambios debido al peso de los combustibles en la canasta de consumo y la liberalización del mercado energético.