La economía argentina enfrenta serios desafíos en la atracción de inversión extranjera directa (IED), captando solo el 1,6% de los flujos hacia América Latina en 2025. Este dato, proporcionado por el Instituto Argentina Grande (IAG) y basado en información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), refleja una participación marginal en un año en que la región experimentó un aumento del 7,1% en la inversión, alcanzando casi USD 189.000 millones.
A pesar de las promesas del Gobierno de Javier Milei sobre la desregulación económica y el régimen de incentivos RIGI, los resultados son decepcionantes. Brasil y México dominaron la captación de inversiones, con 38% y 24% respectivamente del total invertido en la región. Los especialistas del IAG advirtieron que los beneficios del RIGI aún no se han reflejado en las cuentas públicas, lo que plantea dudas sobre la efectividad de las políticas implementadas.
El contexto actual evidencia que Argentina ha quedado rezagada frente a sus vecinos, lo que genera incertidumbre sobre el futuro económico del país y su capacidad para atraer capitales internacionales.