El conflicto en Medio Oriente está teniendo un impacto significativo en la economía argentina, generando un efecto dual. Mientras que el aumento en el precio del crudo internacional podría beneficiar las exportaciones, también anticipa un aumento en los precios locales y un agravamiento de la inflación. Según el periodista especializado en economía Pablo Wende, el precio del barril de petróleo alcanzó cifras cercanas a los 120 dólares debido a la tensión geopolítica y la interrupción del tránsito por el Estrecho de Ormuz.
Wende explicó que este estrecho es crucial, ya que por allí transita el 20% de la producción petrolera mundial. La negativa de las compañías de seguros a cubrir barcos en la zona ha exacerbado la situación. Si bien el precio se ha estabilizado alrededor de los 100 dólares, la presión sobre los precios apenas ha comenzado a ceder tras el anuncio de reservas estratégicas por parte de los países del G7, incluyendo a Japón.
Argentina, que actualmente es exportador neto de petróleo gracias a políticas sostenidas en el tiempo desde la gestión de Mauricio Macri, sigue enfrentando el desafío del aumento en los precios internos. Se estima que por cada 10 dólares que aumenta el barril, el país suma 1.700 millones de dólares anuales en ingresos, lo que subraya su solvencia energética en comparación a crisis anteriores.