El Gobierno de Alemania ha decidido extender por seis meses más los controles en sus fronteras, como parte de una política migratoria más estricta. Esta medida, anunciada por el portavoz del Ministerio del Interior, Leonard Kaminski, busca aliviar la sobrecarga en los sistemas de gestión de inmigrantes del país. Los controles, que estaban previstos hasta marzo, se implementaron inicialmente en mayo del año pasado.
Kaminski destacó que la llegada de inmigrantes ha disminuido significativamente gracias a estas restricciones, que han ayudado a reducir el cruce ilegal de la frontera. En 2025, las solicitudes de asilo se redujeron un 51% en comparación con 2024, alcanzando un total de 168.543. Asimismo, el número de expulsiones de migrantes aumentó, con 22.787 expulsiones registradas en 2025 frente a 20.084 en 2024.
La política migratoria, bajo la dirección del canciller Friedrich Merz y el ministro Alexander Dobrindt, ha sido reorganizada, haciendo de los controles fronterizos un componente esencial en la estrategia del gobierno actual.