El libro de Julio Scherer Ibarra ha reavivado el debate sobre la figura de Jesús Ramírez Cuevas, quien fue vocero del gobierno anterior. Mientras algunos lo acusan de haber deteriorado la relación con la prensa, otros lo defienden como un defensor del relato obradorista. Su estilo comunicacional ha sido criticado por normalizar una confrontación diaria que debilitó la rendición de cuentas en el ámbito democrático.
A través de su gestión, Ramírez Cuevas implementó un enfoque que transformó la información en un enfrentamiento moral, dificultando la corrección de errores sin que esto fuese percibido como una debilidad por parte del gobierno. La sección "Quién es quién en las mentiras" se utilizó como herramienta para acallar voces críticas. Este enfoque ha dejado un legado complicado para Claudia Sheinbaum, quien ahora enfrenta un panorama de prensa defensiva y un espacio público fracturado.
Además, en el ámbito de la administración pública, figuras como Ignacio Ovalle y el escándalo de Segalmex han marcado un antes y un después en la narrativa de honestidad del gobierno. La corrupción, lejos de erradicarse, ha dejado secuelas que cuestionan la promesa de un manejo transparente de los recursos. Por otro lado, la gestión de Hugo López-Gatell durante la pandemia también ha sido objeto de análisis, con un impacto humano y político significativo que perdurará en la memoria colectiva.